26 ago. 2012

Surgimiento de la autonomía del arte




"Cuando un objeto carece de utilidad o de fin externo, habrá que buscarlos en el objeto mismo, si éste debe suscitar en mi placer; o bien debo encontrar en las partes aisladas de ese objeto tanto finalidad que olvide preguntarme: ¿pero de qué sirve el todo? Para decirlo con otras palabras: ante un objeto bello, debo experimentar placer sólo por él mismo: en ese sentido, la ausencia de finalidad externa debe compensarse mediante una finalidad interna; el objeto debe ser algo cumplido en sí mismo”

K. P. Moritz, Primer Tratado sobre Estética, 1785.  

"Considerado de esta forma, lo bello puede ser verdaderamente útil en la medida en que afina nuestra capacidad de percepción del orden y la armonía y eleva nuestro espíritu por sobre las pequeñeces porque ella nos permite mirar claramente todo en el todo y en relación al todo [...] “Se trata aquí del discurso casi como del caminar. El caminar habitual tiene su propósito fuera de sí mismo, es un puro medio para llegar a un fin y tiende de manera incesante hacia ese fin, sin tomar en cuenta la regularidad o irregularidad de los pasos. Pero la pasión, por ejemplo la alegría briosa, vuelve el caminar sobre sí mismo ì mismo y los pasos ya no se distinguen entre sí por el hecho de que cada uno acerque más al fin; todos son iguales, pues el caminar ya no se dirige hacia una meta, sino que se produce por sí mismo. Como de ese modo los pasos aislados han adquirido una importancia igual, surge el deseo irresistible de medir y subdividir lo que se ha vuelto de naturaleza idéntica: así nació la danza.”
 
K. P. Moritz, Ensayo sobre la prosodia alemana, 1786
 
 

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